Muchísimas veces me pasó que, después de conocer una persona y verla mas o menos seguido, se me pega alguna costumbre, como sus hábitos, entonación al hablar o palabras o frases determinadas. No me dura mucho, pero se queda un tiempo, hasta que esa persona dejó de ser alguien "nuevo" en mi vida o hasta que no la veo más. La mayoría de las veces fue con gente que conocí por poco tiempo.
Ya desde hace un tiempo largo, tengo la costumbre de sufrir ráfagas consumistas en cuanto se presenta la oportunidad de invertir dinero, casi siempre (por suerte, que no gasto tanto) con comidas o golosinas. Es una cosa automática que paso por un kiosko o un bar o cualquier lugar y me meto a comprar porquerías, encima si entro por un chicle salgo con un chocolate, unas pastillas y una botella de novedosa bebida-yerba (???). Para que??? Encima al segundo que piso la calle de vuelta me doy cuenta de que cuando llegue a mi casa voy a dejarlo hasta que pasen unos días y lo coma por el solo hecho de que está ahí... Y los chicles? Ouch!!
Lo peor es que después de estos episodios digo: "Bueno, ahora me concentro y voy derecho a los chicles", para terminar 5 minutos después con los chicles, pero también con una coca y un pancho que me ofreció el kioskero...
Te odio Gus, volvé y reclamá tus hábitos chatarreros.
domingo, febrero 01, 2004
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