viernes, febrero 13, 2004

Un tal Julio

Ayer 12 de febrero, entre tantas cosas que pasan en el mundo a tanta gente, se cumplieron 20 años de la muerte de la persona por quien me llamo como me llamo.
Uno pensaría que teniendo una madre profesora de letras y una afición bastante grande por la lectura, a esta altura de mi vida ya habría incorporado unos cuantos libros de este señor. Pero no, lo único que recuerda mi mente al respecto son unos fragmentos medio borroneados de algunos cronopios, leídos en alguna clase de literatura hace como 10 años.
Por estas cosas que tienen los medios con los aniversarios de gente famosa, en la última semana me vi, sin buscarlo, inundado de información sobre la vida de Cortazar. Así que leí practicamente todo lo que se publicó en medios masivos.
Llegué a la conclusión de que de habernos conocido nos hubiéramos caído bien, no tanto por sus ideales sociopolíticos (con los cuales no disiento) sino más bien por otras cosas mas humanas con las que me identifiqué.
Como en antiguas mitologías, creo que los nombres tienen poder. Sería hoy yo la misma persona si mi nombre hubiera sido diferente? Me imagino que no. Por el bendito orden alfabético, por encontrarme con una persona que le guste mi nombre, por cruzarme con un profesor al que NO le guste, o lo que sea, mi nombre, entre otras cosas, me llevó a ser quien soy. Y esa parte se la debo a una persona que llegó a tocar sentimientos importantes en mucha gente, incluída mi madre.

Así que, en esta especie de homenaje, un brindis por Julio Cortazar, a quien mi nombre no me permite olvidar. Y gracias por no llamarte Cuasimodo a algo así.

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