lunes, febrero 02, 2004

El arte del regalo

Me encanta recibir regalos. A quién no? Pero no uno cualquiera, pensado en 5 minutos, que podría ser para mi vecino que nadie se daría cuenta. No, no. (un ejemplo sería el par de medias que, año tras año, te regala tu *inserte familiar menos interesado por tu vida*). Digo un regalo que te sorprenda, que no hayas pensado recibir, que refleje quien sos, que si lo hubieras visto por ahi lo habrías comprado sin dudar. Ese regalo. Pero claro, de esos no hay tantos, inclusive he tenido cumpleaños o fiestas en los que no recibi ninguno así. (un ejemplo, personal, serían las obras completas de Dashiell Hammett que me regalaron mis viejos hace alrededor de 6, 7 años ya. Dos libros enciclopédicos que ni sabía que existían, y nunca me imaginé recibir).

Igualmente, para equilibrar mi demandante egocentrismo, me gusta mucho poder hacer regalos de esas características, incluso disfruto más haciéndolos que recibiéndolos. El problema es que uno no puede forzar la inspiración, ni estar inspirado todo el tiempo. Tiene que haber ganas, suerte, timing...(por ejemplo si encuentro algo apto para regalar en mayo y la persona cumple años en diciembre). En ese caso, prefiero no regalar nada a regalar la primera cosa que encuentre.

Regalar es como volar en sueños. Cuando te acordás, cuando podés, cuando funciona. Es así de simple. (Juls after Gaiman).

No hay comentarios.: