jueves, julio 08, 2004

Willpower

Me gusta ir al gimnasio, a la pileta más que nada. No es que lo necesite por cuestiones médicas (aunque alguna vez fue así) ni porque tenga complejos con mi cuerpo (bueno, sí los tengo, pero no son tan graves), solamente porque ir me hace sentir bien. Siempre fui muy intermitente, creo que desde los 16 o 17 años fui uno o dos meses por año. Para mí es una cuestión de inercia, cuanto más tiempo paso sin ir es más difícil volver, pero sin embargo cuando arranco no me cuesta tanto.
Así que la semana pasada estuve yendo a la pileta. Y ayer cuando busqué mi carnet, no lo encontré por ningún lado. Recordaba haberlo dejado sobre mi escritorio, pero no apareció ahí, ni en los pantalones, ni en las camperas, ni en los cajones... en estas situaciones al rato de no encontrar lo que busco, pruebo en los lugares más insólitos, como muebles de la otra punta de la casa, el baño, el microondas (??), como si un duende lo hubiera escondido por ahí. No estaba. Yo sé que esto es una acción de algún Dios de los vagos para impedir que haga ejercicio, alguna maldad para que me desmoralice y me olvide de vuelta del gimnasio.
Pero a terco no me ganan y menos si me quieren impedir algo, así que voy a sacar un carnet nuevo y a pagarlo y a seguir yendo. Qué tanto.

Post Post-Data: Ayer escribí esto en realidad, y al momento de publicar se truló la máquina. Claramente hay fuerzas alteradas. The truth is out there....

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