martes, mayo 18, 2004

Bibliofilia

Hace unos días terminé de leer El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano. El anteúltimo libro antes de ese había sido Futbol a sol y sombra, y me había atrapado mucho la forma de escribir, con una economización de palabras muy borgeana y un objetivo muy claro para cada texto. Después me tomé una pausa de autor (me ayuda para separar los libros en mi ensalada mental y para redescubrir la forma de escribir), y pensé en agarrar Memoria del fuego, pero me incliné por El libro... Me pareció un puente entre los dos, la presentación de Futbol... y el contenido, aunque más general (lo más general e íntimo que leí, creo), de Memoria...
Así que lo empecé y lo terminé más rápido de lo que quisiera, los libros que a uno le gustan hacen eso. Ya habrá tiempo para una segunda lectura. Al ser una publicación que tiene su tiempito, sin duda se dijeron muchas cosas, así que para qué contar de qué se trata (por más que el pueblo quiera saber: agárrenlo y lean, che) o cómo el yorugua éste agarra una cosa vista mil veces, y la tranforma en algo único, nunca visto. Y lo hace en cada página. Voy a contar que es por este tipo de libros por los que nunca voy a dejar de leer, por los que quisiera tener un par de ojos más, porque la magia que transmiten nunca es demasiado, te sientas bien o (sobre todo si) te sientas mal.
Muy lindo, muy latinoamericano, muy real, muy irreal.

Próxima víctima: El hombre duplicado, José Saramago. Primer acercamiento a este escritor, ya veremos. En carpeta queda otro portugués al que tengo ganas de abordar hace rato, Fernando Pessoa.

De la biblioteca de Lucien: Don Isidro Parodi & el Padre Brown, H.Bustos Domecq / G.K. Chesterton. El religioso visita Buenos Aires para solicitar la ayuda de Don Isidro en un difícil misterio en las afueras de Londres...ambos viajan y resuelven el caso, entablan amistad y terminan tomando unos amargos en la catedral de Essex.

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